Esta pequeña muchacha vivía en una pequeña aldea justo a la entrada del bosque. Un día su madre le encargó llevarle a su abuela unas galletas y leche con miel.
A mitad del camino, empezó a apretar el viento, y comenzaba a oscurecerse y a hacer frío. La pequeña se había perdido y no sabía como salir de allí. Lo único que veia eran las copas de los árboles agitándose fuertemente, provocando un ruido inmenso. Caperucita, que empezaba a asustarse, decidió permanecer en el mismo lugar donde se había perdido, se sentó al pie de un árbol, y se quedó tranquila, esperando a que alguien la rescatase de allí.
Mientras tanto, en la aldea, la abuela que aún no tenía noticias de la pequeña caperucita, llamó a su hija, la madre de caperucita, y le preguntó por la niña.. Ésta le dijo que había salido hace mucho rato y que pensó que pasaría allí la noche. La madre, toda preocupada, mandó buscar a la pequeña por todo el bosque. Hasta encontrarla.
Cuando Caperucita despertó, se sintió, calida y comfortable. Parecía que estubiera dentro de su propia cama. Incluso llegó a pensar que ya estaba en casa. Pero no. Cuando se desperezó, vió que había un gran y peludo lobo detrás de ella. Enseguida se asustó muchisimo, tenía a un lobo, un "feroz" lobo justo detras de ella. Pero, había algo raro. Era él el que le daba calor. Era él el que la estaba protejiendo del frío. El lobo, que vió que estaba muy asustada le dijo:
- Por favor, no tengas miedo. Vi que estabas tiritando, al pie de ese arbol, y estaba comenzando a llover, yo sólo quería que estuvieses bien.
Caperucita se quedó anonadada por lo que el lobo le acababa de decir. Un lobo la estaba protejiendo, le estaba dando refujio. La estaba calentando... El lobo prosiguió diciendo: Estoy solo, las 24h del día. No tengo a nadie con quien jugar, a nadie que me quiera. Y sólo necesito un poco de amor. Caperucita se abalanzó sobre el lobo y le dió un gran abrazo.
Mientras, en la aldea, todos se armaban con lanzas, cuchillos y antorchas, para ir a buscar a la pequeña Caperucita. Su madre se temía lo peor.
-¡Oh Mi niña, mi querida niña! Debe de estar pasando frío. Y sueño. Y miedo. En el bosque hay lobos. ¡Ay mi niña!....
Lo que no sabía es que Caperucita y el Lobo pasaron parte de la noche hablando y contando historias como si se tratasen de dos buenoa amigos, cuando a lo lejos se empezaba a divisar luces provacadas por el fuego de las antorchas y se oía mucho barullo. Caperucita dijo:
-Debe ser mi madre. Creerá que estoy muerta por tu culpa. Oh dios mio tengo que parar esto...
Cuando todos los aldeanos estaban justo en el lugar donde permanecían caperucita y el lobo, despues de abrazar a su madre y decir que todo estaba bien, los aldeanos lo único que veian era que un lobo estaba detrás de la niña. Entonces sólo querían matarlo porque creian que había puesto en peligro la vida de la pequeña..
Pero Caperucita se alarmó, y a la vez que se ponía delante del lobo y le abrazaba; dijo:
-¡NO! Él no es como cualquier Lobo. El es bueno. Me ha cuidado. Me ha protejido. Y me ha dado calor cuando estaba a punto de morir de frío. Por favor no le hagais daño. Está muy solo, y necesita de nuestro cariño...
Los aldeanos que oyeron las dulces palabras de la niña, le hicieron caso y dejaron al lobo en paz.. A partid de esa noche, cada mañana, Caperucita iba al bosque a pasar el dia con él y a llevarle comida y todos fueron amigos del pobre lobo que solo necesitaba amor...
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