No soy lo que buscas, no soy muy alto, ni tengo buen cuerpo,
pero no me dan miedo las calorías. Si paseamos seguramente me tome un helado;
me gustan las cosas dulces, pero también lo soy yo tanto que, tal vez, decidas
comerme a mi. Siempre pierdo a las cartas, más que nada porque no sé jugar,
pero soy un as jugando al billar. Es cierto que a veces miento, pero mis
mentiras son tan creíbles que ni te darás cuenta. Lloro demasiado, pero soy tan
divertido a veces que te dolerá cada centímetro del cuerpo de tanto reírte. Me
río muy a menudo, la verdad, pero tengo una risa tan vital que cuando la oigas
estarás siempre a la espera para oírla otra vez. Nunca me han enseñado a sonreír,
pues aprendí yo solito. Hablo demasiado y me enfado muy deprisa, aunque se me
pasa muy rápido. Lo que puedo prometerte es que no te aburrirás conmigo, querrás
salir corriendo de lo pesado que me pongo a veces. Soy impredecible, vivirás
sin saber lo que te espera conmigo. También te darás cuenta, con el tiempo, de
que soy algo caprichoso y un poco maniático también, para qué negarlo. Soy poco
vergonzoso, pero me encanta cantar en la ducha, no lo niego y me gustaría
gritar tu nombre cada vez que salgo a la calle.
No hay comentarios:
Publicar un comentario