Buenos días. Abre bien los ojos. Estírate. Bosteza como mínimo dos veces y no te preocupes por el tiempo. Déjalo que corra a su antojo. Hoy es tu día, hoy tú pones los horarios. Olvídate del reloj por unos segundos, y contempla lo que tienes a tu alrededor. Si ves oscuridad, no te asustes, ahí estaré yo para darte una mano si llegas a caer. Si ves luz, sonríe, porque no hay nada más lindo que empezar un día con positividad. Despéjate y no pienses en qué día es hoy, simplemente limítate a mirar hacia delante, dejando el pasado bien pisado y el futuro a su libre albedrío. Hoy no hay nada por qué preocuparse; hoy puede ser un día diferente, si estás dispuesto a que sea.
Es hora de ponerse en acción. Camina con la mirada al frente, pero acuérdate de estar pendiente de quienes siguen tus pasos, de quienes caminan contigo. No dejes que los problemas entren por ósmosis en tu piel, por lo menos esta mañana.
Acuérdate, no dejes de sonreír, es una de las mejores medicinas naturales que no cuesta dinero y que nos produce la mayor satisfacción. Vive. Vive como si fuese tu último día. Ahora sal y cómete el mundo, porque hoy no habrá nada que te frene. Y si aún tienes dudas, aquí sigo yo, empujándote a ser un poquito más feliz.
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