miércoles, 25 de enero de 2012

Anhelo vital...

Hay… Hay un sueño en mi interior. Un sueño que nadie conoce.
A menudo imagino un paraje, uno complicado de describir, pues la mera utilización de las palabras deforma su inigualable belleza y su inverosímil ambientación. Todo es verde, hasta la hoja más pútrida del suelo rezuma color. Hay un riachuelo en las proximidades, y el agua orientada por la corriente se convierte en una cómoda sinfonía musical. Animalillos corretean de un lado a otro, avivando el paisaje. Pían los pájaros sobre las copas de los árboles, y saltan los insectos entre amapolas y margaritas.
Yo, sin apenas equipaje, me limito a caminar. Sin rumbo, simplemente por el confortable placer de hacerlo. Pero no estoy solo, sino rodeado de amigos. Estamos dispuestos a compartir toda una experiencia juntos, y a alcanzar la máxima fortaleza de nuestra amistad. Nos espera un futuro incierto, y horas interminables que recorrer paso a paso. Pero nada nos asusta, porque estar juntos aplaca cualquier duda.
Llega la noche, y agazapados bajo un árbol, en las proximidades de una ferviente hoguera, contamos mil y una vivencias; reímos y entristecemos en apenas dos minutos de diferencia. El crepitar del fuego trae consigo nostalgia, pero también sosiego. Y la oscuridad que se cierne sobre nuestro alrededor es tan cálida como mortuoria.
También nos acercamos a una costa, de arena fina y aguas tan limpias como tranquilas. El horizonte azul colma nuestras almas de indescriptibles emociones, y nos sentimos libres cuales nubes altas y despreocupadas. Chapoteamos, e intentamos mojarnos unos a los otros. Lo único que podemos oír con claridad es el oleaje y nuestras carcajadas. Nadie, jamás, podría quitarnos aquel momento.
Después subimos a un acantilado, y sentados en el borde, sin temblores ni pavor, agradecemos nuestra fortuna.
Pero luego me doy cuenta, y ahondando en lo que implica que esto sea un sueño, veo la realidad. Todo seguirá igual. La rutina cubrirá el resto de mis días, hasta hacerlos agónicos y angustiosos. Así es como, en el fondo, debe ser…

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